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EL DOMINGO

DE PASCUA

 

 

 

Una vez pasados estos días, de procesiones y manifestaciones de fe, que  conmemoran la muerte de Jesús, llega el domingo, que irradia, para los cristianos una alegría y gozo interior indescriptible, la fiesta de la Resurrección del Hijo de Dios, que vence a la muerte, por amor a los hombres.

 

Este evento, que rebosa espiritualidad, se vive con alegría y tradición popular, en nuestra Comunidad, celebrándose con un producto  especial y típico de bollería, que conocemos desde pequeños,“ la mona”, que es la indiscutible, protagonista de estas jornadas.

 

 Con este nombre tan singular, se describe a un bollo, con el huevo en el centro, actualmente se fabrican, de todas las formas inimaginables, situando a este, donde el maestro artesano, lo considere oportuno.

 

El domingo de Pascua, las personas preparan, todo lo necesario, con el fin de pasar un día de campo y aire libre. En el maletero del vehículo se introducen las sillas y mesas plegables, la nevera portátil  llena de hielo, con la bebida, además todos los alimentos típicos, que propicia esta ocasión, tortilla de patatas, chuletas, embutidos diversos, pan y sin obviar a la protagonista, de estos días, acompañada de la toña y una barra de chocolate, para los golosos.

 

La tradición más ortodoxa, marcaba tres días, de celebración de esta festividad, e incluso cada pueblo, dentro de su termino municipal, tenia varios lugares distintos, para ser visitados por sus moradores, en estas jornadas. En muchos lugares, se siguen celebrando, los tres días. Eran grandes días de juegos en el campo, de estupendas meriendas con toda la familia, con las amigas o con las primeras novias.

 

Eran fiestas, excursiones muy esperadas por los chavales, con unas meriendas que acababan con la rotura del huevo en la frente de un amigo, un conocido o de la propia novia o novio.

 

 En la actualidad, las personas pasan este día grande, en las playas, pinadas y campos, ya que con sus vehículos, pueden desplazarse a su antojo, sin olvidar la principal anécdota de este evento, el huevo que contiene la mona, será golpeado, en la frente, de algún despistado, antes de ser despojado de su cáscara.

 

Nuestro pueblo, es tan rico en diversidad de matices y tradiciones, que esta, es una más, de las peculiaridades, que nos hacen diferentes, del resto del mundo. El coche ha sustituido en muchos casos las grandes caminatas hacia las pinadas del castillo de San Fernando o los campos cercanos de las lomas de Juan XXIII, pero la tradición sigue.  

 

PUBLICADO EN LAS PROVINCIAS 19/04/2003